En los salones de clase de los Estados Unidos, sean virtuales o en persona, los maestros se enfrentan a un enorme desafío: fomentar el proceso de aprendizaje académico y, al mismo tiempo, abordar las necesidades socioemocionales de los estudiantes durante un período altamente traumático en nuestra historia.

Con las condiciones creadas por la pandemia y las tensiones raciales, los estudiantes están experimentando niveles más altos de estrés que en años anteriores y su bienestar emocional indudablemente influye en su capacidad para concentrarse y participar en su aprendizaje.

Como educadora, desde hace mucho tiempo, me he dado cuenta que la enseñanza eficaz se basa en mi conocimiento sobre cómo abordar las muchas formas de trauma que mis alumnos experimentan, tanto fuera del salón de clases como dentro de la escuela.

En Camden, donde tengo el privilegio de enseñar, casi el 37% de los residentes viven por debajo del nivel de pobreza. La pandemia ha exacerbado la inseguridad alimentaria de la área, dejando a más de 60,000 residentes locales sin una fuente estable de alimentación, que incluye a más de 17,200 niños. ¿Cómo se supone que un estudiante se concentre en aprender cuando sus estómagos se quejan de hambre?

Conviértete en un experto en la comunidad donde enseñas

Existen otras barreras traumáticas, como el idioma y las experiencias familiares. La mitad de la población del área es latino/a hispanohablante, y muchos de ellos han experimentado dificultades al migrar hacia los Estados Unidos.

Muchos de mis estudiantes luchan por distanciarse de sus familiares y amigos, adaptándose a una nueva cultura y un sistema educativo completamente diferente al que tenían en sus países de origen. Mis estudiantes son inteligentes e increíblemente fuertes y, a menudo, no reciben suficiente crédito por su capacidad de recuperación.

No obstante, estas experiencias afectan su capacidad para prosperar en su entorno de aprendizaje y, siendo su maestra, es mi responsabilidad es garantizar que estos traumas no se conviertan en problemas de aprendizaje a largo plazo.

Conversa sobre estas realidades en todas las reuniones y entornos de desarrollo profesional

La enseñanza basada en el trauma está en el corazón de lo que mis colegas y yo hacemos todos los días mientras trabajamos con nuestros estudiantes. En nuestro desarrollo profesional, discutimos con franqueza y respeto los desafíos que enfrentan nuestros estudiantes y hablamos sobre nuestras propias limitaciones para comprender lo que experimentan nuestros estudiantes.

Nuestras conversaciones se sumergen en temas delicados como examinar la influencia del racismo, la pobreza, la victimización entre compañeros, la violencia y el acoso en los estudiantes de nuestras escuelas.

Sabemos que servir a nuestros estudiantes significa que tenemos que trabajar constantemente por lograr una mayor empatía en nuestra visión y práctica como educadores.

Trate de encontrar formas para visualizar cómo el trauma afecta al estudiante

Una de las lecciones que he aprendido en mi carrera es que comprender las diferencias culturales es clave para asegurarme de que yo, como educadora, trabaje con los estudiantes y los padres de una manera que se adapte a ellos: dónde se encuentran (física y mentalmente) y qué esperan. Esto no es sobre mí. Se trata de ellos.

Enseño a una gran población de estudiantes guatemaltecos, cuyas normas culturales en el hogar son muy diferentes a las que muchas familias estadounidenses están acostumbradas. Tuve que adoptar nuevas prácticas al trabajar con los padres y establecer nuevas expectativas y protocolos para mí misma sobre cómo comunicar y apoyar a estas familias. También he tenido que ajustar la forma en que enseño.

Recientemente, les pedí a mis alumnos que escribieran historias que abordaran sus propias emociones. Para muchos de mis estudiantes, expresar sus sentimientos se convirtió en un desafío. Para mí estaba claro que muchos estaban tratando de describir cuánta ansiedad les ha creado la pandemia, pero sus descripciones eran más crípticas. Otros lucharon para abordar su preocupación y dolor por su separación de la familia, dejando de lado sus miedos específicos. Cuando los estudiantes escriben de manera vaga o poco clara, a menudo es un signo de trauma.

Quiero crear un ambiente seguro para que mis alumnos compartan sus vidas y, al mismo tiempo, apoyen su desarrollo académico. El aprendizaje socioemocional es igualmente importante para el aprendizaje académico, ya que juntos fomentan las características y habilidades críticas que estos estudiantes necesitan para tener éxito y prosperar a medida que crecen.

Si nosotros, como educadores, nos apoyamos en nuestro trabajo, con un enfoque intencional en comprender los antecedentes de nuestros estudiantes, sus culturas y experiencias individuales, podemos hacer mucho más para garantizar su éxito.

En este mundo virtual, debemos ir más allá de asegurarnos de que estén conectados y asegurarnos de que comprendan que tienen un adulto en el que pueden confiar en sus vidas. Debemos crear en nuestra instrucción oportunidades para que ellos aborden su trauma de una manera productiva que también desarrolle sus habilidades académicas.

Institucionalizar prácticas educativas informadas en el trauma de los estudiantes, y que también sea culturalmente competentes, ayudará a garantizar que nuestros estudiantes superen este momento desafiante y estén preparados para cualquier obstáculo que depare su vida en el futuro.

Crystal Peralta es maestra de artes de la lengua inglesa (ELA, en inglés) de sexto grado, en su octavo año de enseñanza en la escuela secundaria KIPP Whittier en Camden. Asistió a la Universidad de la Ciudad de Nueva Jersey, donde completó una licenciatura en enseñanza y una maestría de la Universidad de Liberty.