José Gómez rompió a llorar cuando pronunció sus palabras de agradecimiento en la inauguración de la segunda sucursal de Juniata Supermarket la semana pasada.

“Gracias a nuestro barrio, a nuestra gente, estamos aquí hoy”, dijo Gómez, de 70 años. “Mientras esté vivo y dirija este esfuerzo, le he prometido a Dios que este negocio beneficiará al vecindario”.

En 2004, el inmigrante dominicano abrió su primera sucursal en el 1054 E. Lycoming St. de Juniata Park con su socio comercial Ray Cabral, el cuñado de su esposa. Después de pasar tres años en el nuevo proyecto, Juniata Supermarket abrió el miércoles su segunda sucursal, una instalación de más de 3,700 metros cuadrados, en 901 E. Luzerne St. en el vecindario del norte de Filadelfia.

El nuevo negocio es otra historia de éxito que destaca el crecimiento y la prosperidad de los latinos en la región de Filadelfia y en todo Pensilvania.

Jennifer Rodríguez, presidenta y directora ejecutiva de la Cámara de Comercio Hispana de Filadelfia, dijo que el logro pone en evidencia la perseverancia de los empresarios latinos e inmigrantes en la ciudad y posiciona a Gómez dentro de un pequeño grupo de propietarios de empresas: solo el 4% de las empresas de propiedad latina en la región emplea a trabajadores asalariados que no son miembros de la familia y gente cercana.

“Como motor y catalizador, no debemos subestimar esto [que Gómez ha logrado]”, enfatizó Rodríguez. “Él está contribuyendo significativamente”.

Inmigrantes de Vietnam, Puerto Rico, México, Camboya, Palestina, República Dominicana y otros países viven en Juniata Park. Según los datos del censo de 2019, el 58% de los residentes del vecindario se identifican como hispanos y latinos.

Lenín Agudo, director del Centro de Desarrollo para las Pequeñas Empresas de la Widener University, dijo que las empresas familiares y los emprendedores BIPOC tienden a incorporar elementos culturales (como música, productos, gestos y costumbres culturales) en sus prácticas comerciales. Y es más probable que defiendan los intereses de prosperidad local mediante la contratación de personal de la comunidad. Esto, dijo, hace que el esfuerzo de muchos años sea una gran contribución a la economía local y nacional al fortalecer el desarrollo del vecindario.

Diseñada por el arquitecto David Yhuada, el nuevo supermercado cuenta con 60 espacios de estacionamiento, 11 cajeros incluyendo cuatro de autoservicio, señalización de pasillo con iluminación LED y agentes de seguridad privados en la entrada y salida. Hay estaciones de las rutas de autobús 89, 53 y 56 de SEPTA a cinco minutos caminando del lugar.

Estrella Rodríguez, quien vive en las calles 5th y Butler, condujo hasta la nueva sucursal el miércoles para la inauguración. Dijo que Juniata Supermarket es su favorito. Ha sido cliente por más de una década, desde que se mudó a Filadelfia desde Puerto Rico, hace 21 años. El logro la tenía llena de alegría.

“Estoy muy feliz por nosotros”, dijo Rodríguez. “No hay nada como poder encontrar tu comida preferida, en manos de gente amable, a tan buenos precios”.

Otros residentes como Milly Wilmo, residente de Juniata Park, dijeron que la nueva y espaciosa instalación ayuda a dispersar a la vasta clientela que a veces abarrota la tienda más pequeña de Lycoming Street. Otro residente de Juniata Park espera que la nueva sucursal alivie el tráfico y evite el congestionamiento que suele tener lugar cerca de la primera sucursal del supermercado.

Igual que en la anterior, la nueva sucursal ofrece mercancía fresca, enlatados y productos importados de lugares como Puerto Rico y República Dominicana para los clientes Negros y latinos del Caribe en Juniata Park. El supermercado, donde trabajan siete días a la semana, compite con Cousin’s y 7 Brothers, negocios que también son propiedad de inmigrantes, y con cadenas más grandes como Shop Rite y Walmart.

El representante estatal Danilo Burgos, quien pronunció las palabras de bienvenida en la ceremonia del miércoles, dijo que Gómez, su familia y su personal ayudan a acabar con los desiertos alimentarios en Filadelfia al satisfacer las necesidades del vecindario.

Gómez dijo que la nueva sucursal creó 100 empleos que se han destinado a trabajadores latinos y Negros, que viven en el vecindario o dentro de la ciudad. Invirtió $2.5 millones de sus propias ganancias comerciales para el proyecto de $6 millones de dólares.

Rodríguez, de la Cámara de Comercio Hispana, explicó que la mayoría de los empresarios latinos suelen usar el capital que obtienen a través de familiares y amigos para iniciar y expandir sus negocios. Esto se debe principalmente a las barreras que enfrentan para acceder a capital flexible que se adapte a sus necesidades y a la falta de conocimiento que tienen los empresarios sobre el rol que juegan las deudas.

Jimmy Durán, un experto en negocios latino que se desempeñó como asesor financiero de Gómez y su asociado, dijo que la inversión privada incluyó $3.5 millones obtenidos en préstamos bancarios. Dijo que el proyecto se convierte en un precedente que garantiza futuras inversiones en el tejido empresarial.

Agregó que el logro inspira a otros propietarios de pequeñas empresas y empresarios latinos en Filadelfia a escalar sus ganancias, mientras resalta el potencial de la comunidad ante posibles inversionistas y banqueros.

“Este logro demuestra a los prestamistas que la comunidad [empresarial] existe, los consumidores existen y que vale la pena correr el riesgo; solo tienen que tener paciencia“.

A pesar de algunos desafíos creados por la pandemia, como las dificultades para traer mercancías del exterior, Gómez dijo que seguirá obteniendo la menor ganancia posible para ofrecer precios bajos a sus clientes. Dijo que la mayoría son familias de clase trabajadora o individuos que reciben algún tipo de asistencia pública.

Con respecto a la inflación y la escasez de empleados, Gómez dijo que su equipo apuesta al nuevo espacio de almacenamiento para guardar tantos artículos como sea posible antes de los cambios de precios y espera aumentar los salarios a entre $12 y $15 dólares la hora para atraer trabajadores.

José Firpo Fernández, de 31 años, ha trabajado durante cinco años en Juniata Supermarket, abasteciendo los pasillos. Aunque ha intentado trabajar para algunos competidores, vuelve a trabajar con Gómez por el sueldo y la familiaridad.

“Cada vez que me voy, termino volviendo, porque a los competidores solo les importaba el dinero. Aquí, me siento como en casa“.