En la calle Orkney, sobre la pared trasera del Providence Center, se figuran cientos de migrantes con caras cansadas caminando por la frontera sur. Cuando doblan la esquina hacia la calle Huntingdon, se encuentran con una floreciente afro-boricua; su cabello, una gloriosa composición de pictografías taínas, calaveras, velas, maíz y deidades de la religión Yoruba como Changó y Yemayá.

Los artistas visuales Betsy Casañas e Ian Pierce han elegido utilizar estos símbolos para conectar la crisis migratoria que hay en la frontera entre Estados Unidos y México con las comunidades de migrantes en la ciudad de Filadelfia.

A pesar de estar a más de 2,800 kilómetros del cruce fronterizo, los centros de procesamiento y los detenidos en McAllen y El Paso, Texas, el mural de 280 metros cuadrados, ubicado en el barrio puertorriqueño del norte de Filadelfia, llama a los espectadores a reflexionar sobre las comunidades de inmigrantes de Philly, cómo la ciudad santuario les da la bienvenida, y cómo las nuevas poblaciones de América del Sur y América Central se están movilizando hacia vecindarios predominantemente caribeños, como Fairhill y Hunting Park.

El mural llamado “Sanctuary City, Sanctuary Neighborhood” (Ciudad santuario, barrio santuario, en español) es político, dijo Ian Pierce, un artista chileno nacido en Dallas, Texas, que promueve la equidad, la diversidad cultural y la justicia social con su trabajo.

Este es el segundo mural de Pierce en Filadelfia, después de crear “Families Belong Together” (Las familias pertenecen unidas, en español) en Kensington el año pasado. Sabe que personas de países latinoamericanos como Chile miran la actual crisis migratoria y el gobierno de Estados Unidos con “gran preocupación”.

“Estamos en una situación política muy compleja, y es necesario hablar sobre ello, enfrentarlo y asegurarnos de que haya algún entendimiento”, dijo Pierce, de 39 años de edad, quien junto a Casañas fue uno de los artistas seleccionados por el programa Mural Arts Philadelphia para crear este proyecto en la antigua casa del Taller Puertorriqueño.

El mural, que cubre la totalidad del Providence Center en Fairhill, fue diseñado, aprobado, pintado e instalado en seis semanas, un proceso que también incluyó una sesión de entrevistas con otros artistas locales, líderes comunitarios y residentes del norte de Filadelfia, que ayudó a crear el concepto del mismo.

Los artistas trabajaron con estudiantes del programa juvenil The Guild, así como con jóvenes líderes con el programa WorkReady, utilizando la técnica del paracaídas: el diseño es pintado en rodajas rectangulares de tela que se pegan y retocan en la pared.

Néstor Croquer, de 18 años, es un joven de origen venezolano, voluntario en el Providence Center. Dijo que es emocionante ver cómo todas las partes del diseño se van componiendo en la pared.

“Al principio, nadie sabe realmente cómo se verá”, dijo, “pero una vez que se instala, comienza a tomar muy buena forma”.

Esta pieza se une a los más de 4,000 murales interiores y exteriores que tiene la ciudad, según dijo Jane Golden, directora ejecutiva del programa Mural Arts Philadelphia. Agregó que este mural, cuyo tema es la inmigración, resuena con audiencias nacionales y locales.

“Tenemos la capacidad única de contar la brega humana, educar e inspirar a las personas a través del arte”, dijo, “y estos son tiempos en los que, más que nunca, debemos usarlo para contar historias complejas y multidimensionales”.

Casualmente, los patrones migratorios en la frontera sur se reflejan aquí, según la concejal María Quiñones-Sánchez, cuyo distrito incluye Kensington, Fairhill, Hunting Park y partes de Frankford y Ludlow.

Aunque no proporcionó números, dice atestigar cómo residentes mexicanos y centroamericanos se mudan de los vecindarios del sur de Filadelfia hacia su distrito, algo que se hace más evidente a medida que su oficina realiza registros emergentes para la identificación municipal de Filadelfia.

Ella atribuye las mudanzas a los altos costos de las rentas en el sur de Filadelfia.

La puertorriqueña Betsy Casañas, de 44 años, dijo que llevar un mural con la temática migratoria a la comunidad fortalece el sentido de santuario en el vecindario.

“La idea de llevarlo a la comunidad es asegurarnos de arrojar luz a lo que está sucediendo en la frontera mexicana y mostrarles a otras personas que pueden no estar informadas”.

El programa Mural Arts Philadelphia invirtió alrededor de $35,000 dólares de fondos privados y de la ciudad para proyectos comunitarios y de restauración en este mural, que se dedicado y presentado al público el martes.

La escritora Lucia Geng contribuyó a este artículo.