Fue en 2015 cuando Alicia Kerber-Palma, quien era entonces la cónsul general del Consulado de México en Kansas City, Missouri, se dio cuenta que lo que estaban ofreciendo no era suficiente para las mujeres a las que servían.

Posiblemente acudían al consulado para solicitar la renovación de un pasaporte, pero ¿qué pasaría si estuvieran sufriendo de trata de personas, violencia doméstica, acoso sexual e incluso tortura? ¿No sería este un espacio lógicamente seguro para ayudarlas?

Así que Kerber-Palma, conocida por su compromiso con los derechos de las mujeres a lo largo de sus 28 años de carrera con la Secretaría de Relaciones Exteriores, lanzó un programa piloto para asesorar a las mujeres mexicanas en temas de violencia y trauma, al mismo tiempo que recibían servicios legales y civiles en el consulado. Ella trajo el programa con ella cuando llegó como cónsul general de la oficina de Filadelfia en 2016. Se llama la Ventanilla de Atención Integral a la Mujer (VAIM).

La intención era hacer que los servicios consulares estuvieran "al alcance de las mujeres y para las mujeres", con el objetivo de dar a los migrantes acceso a la justicia, dijo Kerber-Palma, un derecho humano fundamental que todas las mujeres deberían tener.

Mientras Kerber-Palma se prepara (ya que su último día en el consulado de Filadelfia es en esta semana) para trabajar en Houston, Texas, el Ministerio de Relaciones Exteriores de México ha implementado el programa en cada uno de los 50 consulados mexicanos en los EE. UU. Durante su tiempo en Filadelfia, el número de casos referidos por el programa creció de 10 a 600.

Una necesidad diplomática

Una de las problemáticas que enfrenta la red consular en todo el mundo es que las mujeres mexicanas experimentan una alta tasa de violencia doméstica en la comunidad, pero no tienden a compartir información sobre sus situaciones debido a normas culturales y sociales, dijo Martha Bárcena-Coquí, la primera mujer Embajadora de México en los Estados Unidos, en un evento local en marzo.

Según el cónsul de comunicaciones, Carlos Torres, alrededor de 120 personas visitan a diario en el Consulado de México en Filadelfia.
Jesenia De Moya Correa / Staff
Según el cónsul de comunicaciones, Carlos Torres, alrededor de 120 personas visitan a diario en el Consulado de México en Filadelfia.

Pero la falta de confianza en las instituciones locales no es exclusiva de los mexicanos, la tercera comunidad latina más grande de Filadelfia con unos 20,000 residentes. Cristina Pérez, que ha sido terapeuta en Filadelfia por 14 años y es la directora de alcance comunitario de Women Organized Against Rape (WOAR), dijo que a las mujeres latinas a menudo se les enseña que cualquier trauma sufrido es una carga que deben de soportar en silencio.

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No creen que merecen justicia, ya sea justicia sistemática, a través de los tribunales, o justicia social, de parte de familiares y amistades. (El consulado refiere a mujeres y sobrevivientes LGBTQ de violencia sexual a WOAR para asesoramiento).

Esto agrega otro nivel de sensibilidad cuando se trata de mujeres traumatizadas, migrantes y/o indocumentadas en los EE. UU.

“El código es ‘aquí no se habla, aquí no se dice’, porque los mismos sistemas de apoyo que la mujer migrante tenía en sus países de origen para superar casos de violencia”, dijo Pérez, “son las mismas redes que perpetúan o apoyan el silencio de la comunidad, para seguir en las tradiciones y los valores mismos de la comunidad”.

Por ejemplo, una mujer puede sentirse cómoda compartiendo solo con su sacerdote sobre los golpes que le da su esposo, mientras un mandato religioso le pide que no divida su familia bajo ninguna circunstancia.

Pérez agregó que con las recientes deportaciones, más mujeres se han convertido en las jefas de familia y no quieren arriesgarse a procedimientos legales cuando son las únicas responsables de pagar la renta.

La secretaria administrativa de la unidad de protección, Stephany Plácido Velazco, habla con una cliente mientras llena un formulario de renovación de pasaporte en el Centro de Defensoría del Consulado de México en Filadelfia, el 7 de junio de 2019.
Jesenia De Moya Correa / Staff
La secretaria administrativa de la unidad de protección, Stephany Plácido Velazco, habla con una cliente mientras llena un formulario de renovación de pasaporte en el Centro de Defensoría del Consulado de México en Filadelfia, el 7 de junio de 2019.

Una inmigrante mexicana, una mujer de 28 años del norte de Filadelfia, que no quiso ser identificada porque se encuentra en un proceso legal luego de una relación violenta, calificó el programa como "un alivio".

Después de presentar una querella por violencia doméstica en 2017 contra su esposo de cuatro años, la llamó con amenazas y fue a buscarla a la casa de su hermana.

"Llamaba a mis padres y a mi cuñado para decirles que la policía tenía nuestra información y fotografías, que nos deportarían", dijo.

Luego que su hermana visitó el consulado para solicitar una matrícula o identificación consular, regresó a conversar con una empleada que le sugirió comenzar con una orden de protección contra el abuso seguida de un divorcio.

"Me habría quedado con miedo, porque me sentía mal y desorientada", dijo.

Ahora, ella está esperando un permiso de trabajo. Un abogado continúa procesando una visa U en su nombre. Y visita a un psicólogo una vez al mes para su diagnóstico de estrés postraumático. También recibió apoyo financiero del consulado, lo cual ayuda a medida que trabaja sirviendo mesas, cocinando, lavando platos y limpiando en un restaurante de North Philly.

Kerber-Palma dijo que la VAIM fue diseñada para que los empleados del consulado puedan “detectar” estas situaciones. Esas habilidades de discernimiento son posibles a través de la capacitación del personal en temas de género y empatía con los sobrevivientes de la violencia y el trauma, además del establecimiento de asociaciones y conexiones con 36 organizaciones locales, entre ellas el Colegio de Abogados de Filadelfia, centros de salud, escuelas, cámaras de comercio, defensores de la comunidad LGBTQ, el FBI y varios departamentos de policía en Filadelfia, Delaware y el sur de Nueva Jersey.

Según Kerber-Palma, la interacción con el personal de la VAIM pudiera darse de la siguiente manera: cuando una persona llega solicitando un servicio consular estándar a la ventana de servicio en el segundo piso de The Bourse, un miembro del personal le haría preguntas específicas para poder recopilar más información sobre sus condiciones de vida.

Si determinan que la persona está en peligro, envían una señal al personal diplomático en unos códigos, y ese miembro del personal, dependiendo de la sensibilidad de la situación, se les acerca por fuera de la ventana o hará un seguimiento con una llamada telefónica discreta. Podrían ofrecer asistencia legal, asistencia para solicitar una visa U o T para víctimas de delitos o la trata de personas, o remitirlos a centros de tratamiento de trauma o refugios.

Según los registros del consulado, el 80 por ciento de las personas que son referidas por la VAIM son casos de violencia doméstica, madres o estudiantes, entre las edades de 18 y 44 años de edad.

¿Qué sigue?

La Cancillería de México aún no ha designado quién reemplazará a Kerber-Palma en Filadelfia. Pero señaló que el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, ya ha nombrado a tres mujeres del Servicio Exterior para tres de los consulados en los Estados Unidos que tienen el mayor número de casos procesados en ciudades de alta densidad de población: Los Ángeles, Houston y Chicago.

Mientras tanto, Kerber-Palma dijo que está satisfecha con cómo está saliendo de la oficina local.

“Los cambios siempre son buenos cuando los programas están institucionalizados”, dijo, “porque la persona no es tan importante”.