A finales de agosto, imágenes de la más reciente obra de arte público de Filadelfia se volvieron virales en las redes sociales cuando cientos de usuarios publicaron sobre la escultura de Miguel Antonio Horn: una estructura de ocho piezas que simulan figuras humanas, hecha de placas de aluminio, que flota a unos seis metros sobre el suelo, colgando de un puente que conecta dos edificios en la calle Cuthbert, entre las calles 12 y 13.

La obra llamada “ContraFuerte” se convirtió rápidamente en una atracción en el centro de la ciudad después que el influencer Conrad Benner publicara sobre la escultura en su blog, el 30 de agosto. Desde entonces, críticos, artistas y el público en general en Filadelfia y en países como Francia, Italia y Rusia han compartido comentarios y publicado historias sobre la obra.

Horn, de 37 años, dijo que no esperaba esta reacción pública. “La idea original era hacer el lanzamiento de la obra un poco más tarde, el 23 de septiembre, por lo que no habíamos compartido nada, ninguna información al respecto”, dijo sobre los planes que los comisionados de la ciudad y los inversionistas privados tenían para la escultura.

“No estábamos preparados para este tipo de reacción, así que ahora nos apresuramos a ponernos al día”.

El artista fue comisionado por Parkway Corp. para cumplir con los mandatos del programa Percent for Art, que requiere que se dedique al menos el 1% de los costos presupuestarios de todo proyecto de renovación o construcciones nuevas en terrenos públicos a iniciativas de arte público en el lugar de trabajo.

Horn se encuentra entre un puñado de artistas latinos comisionados para el programa Percent for Art. Documentó el proceso de diseño de la instalación en su cuenta de Instagram @contrafuertephl, donde incluye bocetos, maquetas de barro e impresiones digitales.

Al correr la voz sobre el proyecto, Horn dijo que prefiere evitar hablar sobre el concepto o la construcción de la escultura para mantener viva la imaginación de la gente. A medida que más usuarios de las redes sociales lo etiquetan en sus publicaciones y comentarios, él ve más valor en las conversaciones que surgen entre grupos y en las diversas plataformas.

“Mi trabajo es inspirar curiosidad que nunca se quita”, dijo. “A pesar de que hay muy poco contexto e información sobre la pieza, la gente sigue entendiendo el mensaje”.

Horn, hijo de padre venezolano y madre colombiana, ha sido escultor durante 11 años y vive en Filadelfia desde 2001. Egresado de Harriton High School, recibió un certificado de la Academia de Bellas Artes de Pensilvania en 2006.

Tras la escuela de arte, Horn regresó a América del Sur para viajar por el continente y reconectarse con sus raíces, para encontrar inspiración para su arte. Gran parte del arte que estudió en los Estados Unidos se inspiró en obras europeas, principalmente influenciadas por los movimientos franceses y grecorromanos.

Horn visitó Colombia, Venezuela, Guatemala, Panamá, Brasil y otros países de América Latina para aprender sobre el arte precolombino y su conexión con los pueblos indígenas. Durante sus viajes e investigaciones, Horn conoció a Javier Marín, un artista mexicano que esculpe figuras corpóreas contemporáneas, e hizo una mentoría de cinco años con él antes de regresar a Filadelfia en 2011.

A su regreso, contribuyó a la programación de exposiciones y al desarrollo de estrategias de participación del público con Philly’s Traction Company, un colectivo de artistas donde Horn encontró una comunidad de colegas, un estudio apto para esculpir y una forma de reinsertarse en el mundo artístico de Filadelfia.

Las esculturas de gran formato de Horn se han exhibido en el Museo de Arte Contemporáneo de Tamaulipas en México, el Museo de Bellas Artes de Brownsville en Texas, la Universidad de las Artes de Filadelfia, la Academia de Bellas Artes de Pensilvania, el Museo de Arte de Filadelfia y como parte de la Bienal de Vancouver en Canadá. Ha recibido becas para talleres y obras de arte a nivel local e internacional.

En 2019, Horn fundó su estudio artístico llamado “El Cubo” en Parkside, West Philly. Es padre de dos niños pequeños, que cría junto a su esposa y su comunidad en el sur de Filadelfia.

El Inquirer habló con Horn sobre su participación en el proyecto, el proceso artístico y la razón del nombre dado a la obra de arte.

¿Cómo te viste involucrado en este proyecto?

El presidente de Parkway, Joe Zuritsky, es un coleccionista mío. Parkway se comunica conmigo y me pregunta si me interesaría presentar una idea para este proyecto con el programa Percent for Art. En ese momento, estaba terminando un proyecto para el Hotel Logan, que era en ese momento mi escultura más grande usando el método topográfico, de poner una placa encima de la otra. Esa obra de arte me dio la oportunidad de demostrar el trabajo que podía hacer a gran escala. Aún así, necesitaba convencer a los inversionistas que me encargaron la pieza, a la Comisión de Reurbanización y a la Comisión de Arte de la ciudad, y eso no fue fácil. Las conversaciones comenzaron en 2015 y fue más de un año cuando pude demostrar que podía manejar los materiales, que era capaz de ejecutar el proyecto, que era apropiado para ese callejón.

¿Qué estaba pasando en tu vida en el momento en que estabas trabajando en esta pieza?

La idea inicial del proyecto fue muy diferente. Se llamaba “Rising Tides” y las imágenes que proponía eran mucho más salvajes. En ese momento, las noticias estaban llenas de reportes con inmigrantes y refugiados que intentaban cruzar el mar Mediterráneo para escapar de Siria. La propuesta fue rechazada y aplazada. Me disculpé con los comisionados por lo cargada que estaba la pieza y les pedí la oportunidad de expresar algo diferente.

A finales de 2016, comenzamos a ver un movimiento contra el acoso sexual hacia las mujeres y un aumento de la retórica negativa en torno a los inmigrantes. Fue más o menos al mismo tiempo que supe que iba a tener una hija. Entonces, cuando miré hacia el callejón de Cuthbert, vi este lugar de manera diferente. Siendo un residente de Filadelfia durante tanto tiempo, pensé que conocía bien esta ciudad, pero no necesariamente. Aún así, sentí la necesidad de abordar estas batallas: la violencia, la lucha, la experiencia que las mujeres, las personas de color y los inmigrantes viven cuando buscan su espacio en nuestra sociedad. El callejón era el lugar perfecto para eso: un mensaje de resistencia.

Sin hacer ninguna interpretación sobre el concepto que hay detrás, ¿cómo influyeron estas circunstancias y tus raíces en el proceso artístico para “ContraFuerte”?

Cada proyecto en el que trabajo tiene capas de significado. Sin etiquetar la pieza, me inspiré en cómo se perciben a los inmigrantes, en cómo es ser un estadounidense cuya familia es de Colombia y Venezuela, en lo que fue vivir cinco años en México, en todos esos viajes que hice por América Latina, en cuán ignorantes podemos ser, en el tipo de sociedad en la que estaría criando a mi hija. “ContraFuerte” hace preguntas profundas que actualmente están surgiendo sobre nuestra sociedad y las cosas que enfrentamos hoy en día. Habla de la fuerza de las comunidades, del equilibrio, del apoyo mutuo, del feminismo, de lo incómodo que es pronunciar una palabra en otro idioma. Es hermoso que esta inspiración sea lo que está impulsando las conversaciones en torno a la pieza en este momento.

¿Es por eso que nombraste la obra de arte “ContraFuerte”, en español?

Más allá de eso, lo que me gusta del idioma español es que las palabras tienen más que un significado, que es algo de lo que habla la pieza. En la superficie, ves algo [en ContraFuerte] que parece obvio, pero al observarlo con más detalle, llegas a entenderlo de varias formas y encuentras diferentes formas para describirlo. Como parte de toda obra de arte público, el nombre refleja contextos de luchas universales: tener poder en la unidad, contrarrestar al poderoso, sentirse apoyado, nunca hacer nada solo, resistir, la batalla en curso por el equilibrio y la equidad, y también deja un poco a la imaginación de la gente.

Horn se unirán a ejecutivos de Parkway Corp. y representantes de la ciudad en una fiesta abierta al público, el 23 de septiembre, a las 3:00 p.m., para celebrar la instalación de la obra de arte en la cuadra 1200 de Cuthbert Street.