Los trabajadores del Cafe Tinto estaban atareados sirviendo a sus clientes calentaos y típicos sándwiches colombianos para desayunar cuando un poco más tarde de las 7 de la mañana, el pasado jueves, dos hombres armados irrumpieron en la tienda y obligaron a todos los empleados y clientes a echarse al piso.

La encargada de la tienda, Daniela Garcia, les dio el dinero de la caja y los hombres escaparon. Garcia estaba aterrorizada por volver a abrir la panadería, pero sintió que era su deber — Cafe Tinto lleva más de una década abierto en Wyoming Avenue en Feltonville y “esto es por lo que hemos trabajado tantos años”.

El sábado pasó lo inimaginable. Uno de los hombres reapareció.

Garcia volvía a estar en la tienda y dijo que primero el hombre ordenó un sándwich para desayunar, luego le tiró una bolsa, exigió dinero y apuntó con el arma a un cliente. Garcia corrió a la ventana de los pedidos para llevar y saltó, entonces el hombre hizo lo mismo, al otro lado del mostrador, y se llevó todo el dinero de la caja por segunda vez.

“Fue muy traumático,” dijo Garcia. “Realmente pensé: este muchacho me disparará.”

Los consecutivos incidentes en Cafe Tinto se encuentran entre una avalancha de más de doce robos a mano armada en Feltonville y Hunting Park, North Philadelphia, durante las tres últimas semanas, según la policía. La mayoría de los robos han sido en restaurantes regentados por latinos, espacios de hookah y colmados, muchos de ellos en Wyoming Avenue, un centro de tiendas muy concurrido en el corazón de Feltonville.

Los hurtos llegaron a un punto extremo el lunes. A menos de cuatro bloques de donde los propietarios de los negocios se habían reunido con representantes de la comunidad para discutir sobre los últimos sucesos y la respuesta policial, otro restaurante en Wyoming Avenue era atracado alrededor de las doce del mediodía.

Y un poco antes de la 1:30 p.m. en el bloque 4500 de la D Street — unos cuantos bloques más allá de la avenida Wyoming — un hombre de 20 años intentaba robar en un colmado y fue disparado en el hombro por el propietario de la tienda, dijo la policía. El hombre fue trasladado al Albert Einstein Medical Center y hospitalizado en condición estable. El mismo lunes fue puesto en custodia.

Javier Rodriguez, capitán de la policía del distrito 25, dijo que los investigadores aún trabajan para determinar si el hombre estaba conectado con la recién oleada de robos.

Rodriguez dijo que todos los incidentes reportados a lo largo de las últimas semanas han sido perpetrados por ladrones armados. No hay más daños reportados, dijo, “pero no es menos traumático para las víctimas”.

Garcia y otros responsables y propietarios de tiendas del área expresan preocupación y disgusto por la respuesta oficial. Garcia dijo que los teleoperadores del 911 no respondieron al teléfono durante unos cuantos minutos cuando llamaron para reportar el crimen del sábado. También dijo que los detectives que llegaron a la escena les dijeron a los empleados que el departamento estaba trabajando para dar respuesta y poder procesar evidencias rápidamente, pero que están “con falta de personal”.

A nivel general, el concejal David Oh, que se ha reunido con propietarios de varios negocios esta semana, ha dicho que está facilitando un encuentro virtual entre los líderes comunitarios del vecindario y el cuerpo policial. Oh dijo que los propietarios con los que habló “intentan ser comprensivos, aunque se sienten desatendidos”.

“Esperan más [de la policía], dijo. “Su preocupación es que hay alguien ahí que es lo bastante descarado, sinvergüenza, como para volver”.

“No es un secreto que necesitamos oficiales,” dijo Rodriguez, “pero lo hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos”. Líderes del departamento han estado repitiendo durante meses que faltan cientos de oficiales en toda la ciudad por las muchas jubilaciones y por los retos a la hora de emplear nuevos policías.

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De todas formas, Rodriguez dijo que el distrito está incrementando los controles en todo el centro de Wyoming Avenue y se está reuniendo con propietarios de negocios para educarlos en lo que se denomina “target hardening”, o refuerzo de la seguridad pasiva, un término policial que puede referirse a la implementación de mayor seguridad del edificio o a la instalación de cámaras de seguridad.

Dijo que lo más importante es que la policía sepa cuando y donde ocurren estos incidentes y así poder emplear más eficientemente los recursos de los que disponen. Esta comunidad con mucha inmigración a veces puede ser la escogida por los atracadores porque piensan que se da trabajo a personas indocumentadas que no reportarán los crímenes a la policía.

“No somos inmigración”, dijo Rodriguez, “esta no es nuestra preocupación”.

Los puestos a lo largo de este punto comercial intentaban seguir su cotidianidad esta semana, a pesar del miedo. Daniela Garcia explicó que Cafe Tinto ha montado una carpa fuera para vender sándwiches y pasteles y implora a los clientes que continúen viniendo y apoyando a los negocios de la zona.

“No podemos cerrar”, dijo Garcia, “nuestros empleados tienen que alimentar a sus hijos”.

Este artículo fue traducido al español por la periodista Laura Calçada Barres.