Las paredes de color azul brillante resultan llamativas a los transeúntes que pasan a pie o sobre ruedas por la esquina de las calles N. 6th y W. Master. Formas asimétricas en amarillo y morado contrastan con retratos en tonos grises de los miembros de la comunidad que visitan con frecuencia el Centro de Recreación Narcisa S. Cruz en Ludlow.

La obra de arte, llamada Drink More Tap, es uno de dos murales “hermanos”, que fueron solicitados por el Departamento de Agua de la ciudad de Filadelfia para abordar un tema vital: el consumo de agua. El otro mural fue develado a fines de septiembre en el Centro de Recreación Penrose, ubicado en la calle N. 12th y la avenida Susquehanna.

Según el Dpto. de Agua, la iniciativa nace al realizar más de 7,000 encuestas en febrero y marzo de este año, con el apoyo de la Universidad de Pensilvania. Aunque el agua de la pluma cumple con los estándares federales, los resultados mostraron que aproximadamente el 40% de los residentes de la ciudad beben agua embotellada en sus casas en lugar de agua del grifo. Los datos también mostraron que las comunidades con menor ingreso dispensable gastan más en agua embotellada.

El martes, en la inauguración del mural en Cruz Playground, el comisionado del Dpto. de Agua, Randy Hayman, dijo que el hallazgo inspiró la campaña Drink More Tap, que busca educar a los residentes de Filadelfia sobre los beneficios de beber agua de la llave, a través de las artes visuales y escénicas.

“Es nuestra responsabilidad educar a los residentes, mostrándoles conocimiento, además de ser transparentes e inclusivos”, dijo el comisionado.

Según el informe anual de la ciudad sobre la calidad del agua potable, el agua que llega al grifo de las casas en Filadelfia proviene de las cuencas hidrográficas de los ríos Schuylkill y Delaware, y se trata en tres plantas de procesamiento en la región, donde el agua del río se desinfecta, filtra y equilibra para regular su acidez y componentes minerales como zinc y fluor.

Según el informe, expertos del Dpto. de Agua andan por la ciudad recolectando más de 400 muestras de agua potable cada mes, en lugares como estaciones de bomberos y policía, para probar los niveles de cloro agregado en la planta de procesamiento y para verificar que el agua esté fresca y segura. El informe cita que el promedio mensual de cloro residencial en el agua de la pluma es de 1.8 ppm a 2.4 ppm, que está dentro de los límites federales.

Un análisis de la Universidad Penn State de 2018 indicó que las poblaciones adultas Negras e hispanas en los Estados Unidos tienen la mitad de las probabilidades que los tienen las personas blancas de beber agua de la llave y más del doble de probabilidades de beber agua embotellada. Los hallazgos respaldan investigaciones anteriores que sugieren que estas poblaciones tienen una mayor desconfianza en el agua del grifo y que quienes consumen agua embotellada comúnmente corren mayor riesgo de problemas de salud y costos financieros adicionales.

Según datos de la Agencia de Protección Ambiental de 2016-2019, los sistemas públicos de agua que constantemente violan la Ley de Agua Potable Segura en los Estados Unidos tienen un 40% más de probabilidad de servir a comunidades de personas de color y suelen tardan más en volver a cumplir con los requisitos y reglas de sanidad.

Ambos proyectos de arte, desarrollados en asociación con la agencia de Parques y Recreación y Artes Murales de Filadelfia, fueron diseñados por el artista salvadoreño CALO Rosa, quien recibió el encargo en 2019 para producir arte público junto con los residentes y miembros de la comunidad.

Ambos centros están ubicados en el código postal 19122 de Filadelfia que, según los datos del censo, es 35% negro y 26% hispano y/o latino, a pesar de estar sido afectado por la gentrificación en la última década. Según el Dpto. de Agua, los dos centros recreativos están ubicados en barrios donde el consumo de agua embotellada es más común.

John Gillette, de South Kensington, compró dos paquetes de 24 botellas en el supermercado Cousin’s en las calles 5th y Berks, el viernes por la mañana. Dijo que la compra semanal es para satisfacer las preferencias de consumo en su hogar: ninguno de los ocho miembros de su familia bebe agua de la pluma.

“Solía supervisar el mantenimiento en un hospital y ahí fue donde aprendí que el agua del grifo es mala para la piel”, dijo. Algunos dermatólogos han sopesado el uso de agua del grifo para las rutinas de cuidado de la piel, pero no han dicho si beber de la llave afecta la salud de la piel.

Otros clientes como Miriam Serpa y Angelina Capó dijeron que no les gusta el sabor del agua del grifo en Filadelfia. “En 1999, el grifo solía tener un sabor fresco, pero en los últimos cuatro años, sabe a Clorox”, dijo Capó sobre su experiencia viviendo en el vecindario de West Kensington durante más de 20 años.

Aunque el agua de la pluma en Filadelfia cumple con los estándares federales de consumo seguro, la organización sin fines de lucro llamada Environmental Working Group señala que el agua de Filadelfia excede las pautas establecidas para siete contaminantes químicos que el grupo vigila. Environmental Working Group establece estándares que van más allá de las reglas federales y revisa la evidencia científica, los estándares legales, las pautas estatales y los avisos de salud para definir sus propios estándares, que son mucho más estrictos.

Las instalaciones de arte tomaron forma junto a un proyecto musical producido por el colectivo AFROTAÍNO, que compuso canciones para transmitir mensajes sobre los beneficios de elegir agua de la pluma en lugar de agua embotellada y bebidas azucaradas, que vienen en envases de plástico de un solo uso. Las actuaciones colectivas se realizaron el año pasado.