En el jardín César Andreu Iglesias en West Kensington, tres niños se sentaron en una mesa grande con lápices y crayones en mano durante un taller de colorear junto con los artistas Keir Johnston y Linda Fernandez.

Sombreando un sol grande y brillante con marcadores color morado, rojo, naranja y amarillo, Fernandez mostró su obra de arte para interactuar con el grupo. “¡Mira esto! El sol caliente de agosto, como el que tuvimos ayer, ¿verdad? Fernandez les dijo a los niños, mientras completaba los espacios en blanco que dejó en su papel.

El grupo estaba trabajando en Seedlings, un libro bilingüe para colorear diseñado para educar a niños y adultos sobre el calor extremo en Filadelfia.

El taller y el producto editorial, que incluye retratos de calles y puntos de referencia del norte de Filadelfia, unas sopas de palabras, poemas y cuestionarios, son parte de una iniciativa de dos años llamada Heat Response PHL, que reúne a artistas locales y residentes comunitarios para trabajar en un serie de soluciones al cambio climático a través del arte, la participación y la educación.

El proyecto, creado por Trust for Public Land, comenzó en el verano pandémico de 2020. La artista ambiental Eve Mosher fue encargada con coordinar el programa. Se comunicó con los líderes comunitarios Tyrique Glasgow, Sulay Sosa y Charito Morales, y les presentó a los artistas locales Jenna Robb, José Ortiz-Pagán, Linda Fernandez y Keir Johnston.

Desde entonces, el grupo se ha asociado con organizaciones sin fines de lucro y de servicios sociales para reunirse e interactuar con los residentes de Grays Ferry, el sureste de Filadelfia y Fairhill, para aprender cómo abordar las islas de calor urbano en sus barrios. Trust for Public Land había invertido en renovaciones de áreas de juego y embellecimiento de parques en estos tres vecindarios. Según el Índice de Vulnerabilidad al Calor de Filadelfia, estos vecindarios también muestran una temperatura promedio de entre 2 y 5 grados más alta que el promedio de la ciudad.

Mosher, creadora de las instalaciones de arte público HighWaterLine, dijo que la idea era utilizar el arte como una estrategia para encontrar formas de interactuar con los vecinos y los miembros de la comunidad, comprender qué necesitaban para abordar el calor extremo y aprender cómo podrían diseñar soluciones colectivamente que fueran prácticas para todos.

“La creatividad puede desmitificar la verdad sobre el cambio climático y descomplejizar cómo va a impactar el mundo que imaginabas que ibas a tener para ti, por lo que el arte puede ofrecer eso de una manera...más divertida”.

Como si usar el arte para abordar el cambio climático no fuera un desafío en sí mismo, Mosher dijo que la pandemia trajo su propio conjunto de desafíos cuando se trata de involucrar a los residentes aún cumpliendo con el distanciamiento físico. Dijo que esto llevó a los artistas a usar sus conexiones y conocimiento cultural dentro de estas comunidades para poder atraer el interés de la gente.

Históricamente, el calor ha sido el evento meteorológico más mortal en los Estados Unidos. Según el Servicio Meteorológico Nacional, el calor, las inundaciones y los tornados son los fenómenos climáticos que han matado a la mayoría de las personas en el país durante los últimos 10 años. En un informe de 2016, los Centros de Control de Enfermedades (CDC, en inglés) pronosticaron más eventos de calor extremo en los próximos años debido al cambio climático. El reciente informe del IPCC vinculó estos eventos climáticos —sequías extremas y olas de calor— al calentamiento global causado por el hombre y advierte sobre más.

Los árboles son conocidos por reducir los efectos del calor extremo en los espacios urbanos. Las copas de los árboles pueden hacer una diferencia de temperatura de 15 y 20 grados en algunos vecindarios de Filadelfia. Según un análisis de El Inquirer, las áreas residenciales con la menor cantidad de árboles generalmente son vecindarios afectados por condiciones de pobreza. Estas injusticias ambientales pueden conducir a una mala calidad de la salud, baja movilidad económica y otras desigualdades.

Aunque la ciudad de Filadelfia tiene su propio proyecto contra el calor en Hunting Park, el director estatal para Trust for Public Land en Pensilvania, Owen Franklin, dijo que han centrado la iniciativa en el calor urbano para fomentar más conversaciones sobre las formas en que el calor extremo afecta a los residentes de la ciudad en comunidades marginadas. El proyecto recibió una subvención de $300,000 dólares del Pew Center for Arts and Heritage.

Cada artista y líder comunitario ha utilizado diferentes tácticas de participación para intercambiar ideas y diseñar soluciones climáticas en cada vecindario.

Fernandez y Johnston, cofundadores de Amber Art and Design, produjeron el libro para colorear Seedlings en colaboración con estudiantes de la Escuela de Arte y Arquitectura Tyler de Temple y miembros de la comunidad de Fairhill. Algunos de los jóvenes involucrados en el proyecto participaron a través de Concilio.

Robb y Glasgow en Grays Ferry se comprometieron con la comunidad a través de un buzón de correo específicamente creado para el proyecto en Lanier Park, con tal de forjar una conversación con los residentes mayores y los niños de la escuela primaria local. Actualmente, el grupo está desarrollando varios proyectos en el barrio, incluida la ampliación de un huerto urbano y el diseño de un mural.

Ortiz-Pagán y Sosa en el sureste de Filadelfia han estado coordinando talleres de arte virtual con los adolescentes, limpiezas del vecindario y un programa de intercambio para compartir recetas de comida y bebidas que mantienen a los lugareños frescos durante los días calurosos. Estos esfuerzos han dado lugar a conversaciones sobre la construcción de pérgolas en algunos bloques residenciales sin árboles.

Son 30 miembros los que conforman el equipo directamente involucrado en la iniciativa Heat Response PHL, incluido un comité asesor, un documentalista y personal de apoyo de Trust for Public Land. Además de este grupo, los artistas y líderes comunitarios, se agregan docenas de miembros de la comunidad local en cada vecindario. La iniciativa finaliza en el verano de 2022.

Sulay Sosa, la líder que trabaja con el artista José Ortiz-Pagán en el sureste de Filadelfia, dijo que el proyecto la ha ayudado, a ella y a otros residentes, a aprender sobre los efectos del calentamiento global en entornos urbanos, ya que la mayoría de las personas que viven en el área son inmigrantes que solían vivir en pueblos más verdes, rodeado de árboles y sombra. Ahora que los vecinos están mejor informados, dijo, la comunidad tiene una “conciencia más plena”.

“Ahora que sabemos que nuestras cuadras están calientes, porque no hay árboles y que nuestros aires acondicionados no funcionan porque nuestras casas no tienen sistemas de aislamiento, estamos informados. Y compartir información es un acto de amor“.

Para residentes como Labriana Michell, de 20 años, tener miembros de la comunidad que se preocupan por los problemas que le afectan a ella y a su hijo de 2 años es una bendición. Se mudó a West Kensington en abril. A pesar de ser nueva en el vecindario y conocer poco sobre temas relacionados con el clima y el medio ambiente, dijo que estaba emocionada de participar.

“Es muy emocionante encontrar este tipo de apoyo, en el que aprendes sobre estos efectos a largo plazo mientras conoces a tus vecinos”.