Filadelfia ardió en llamas, y la policía tomó medidas represivas contra los residentes que protestaron el sábado contra el abuso policial y la muerte de George Floyd, mientras que Camden decidió tomar un camino diferente.

Allí, los oficiales de la ciudad entrelazaron sus brazos con los de activistas, miembros del clérigo y otros manifestantes. Los oficiales, incluido el jefe de policía Joe Wysocki, se unieron al llamado de justicia para Floyd, el hombre afroamericano de Minnesota quien murió el 25 de marzo, después que Derek Chauvin, un oficial de policía de Minneapolis, se arrodillara sobre su cuello mientras jadeaba por aire.

“Estaba buscando paz”, dijo Wysocki. “Quería que hubiera unidad. Los manifestantes debían tener cómo expresar sus pensamientos, tenían que poder desahogarse”.

El sábado se vio una nación sumida en la tensión, ya que ciudades como Filadelfia, Los Ángeles y Atlanta vieron cómo las protestas contra los abusos policiales aumentaron y se convirtieron en saqueos y violencia generalizada. Pero los organizadores de la marcha de Camden notaron que la relación que tenían con la fuerza policial de la ciudad llevó a un día de protesta mucho más pacífico.

“No trataron de utilizar su autoridad para controlar a las multitudes”, dijo Yolanda Deaver, 36, la organizadora de la marcha. “Hicieron esto sobre la gente, sobre cómo nos sentimos. Nos apoyaron”.

Cientos asistieron a la marcha de Camden, que se extendía desde la avenida Mount Ephraim hasta el edificio de la administración policial de la ciudad.

Los miembros del clero pidieron unidad, mientras que los activistas pidieron que dejaran de lado sus diferencias y trabajaran juntos para reformar el sistema de justicia penal. Más de 30 oficiales se unieron a los manifestantes y gritaron consignas como: “Sin justicia, no hay paz. No al policía racista”.

Después que terminó la marcha, las fuerzas del orden público aprovecharon el tono positivo del día y continuaron interactuando con los residentes de la comunidad durante la noche.

“Tuvimos barbacoas improvisadas. Cocinamos hamburguesas, cocinamos perros calientes y repartimos helado”, dijo Wysocki. “Intentábamos conectarnos con los residentes de manera positiva”.

Según Wysocki, conectarse con los residentes y estar de pie con la comunidad mientras expresaban sus quejas hacia la policía es una parte fundamental de la estrategia de “vigilancia comunitaria” del Departamento de Policía de Camden.

“Hay que construir la confianza”, dijo. “La generación más joven está molesta, y con razón. (...) No puedes arreglar eso de la noche a la mañana”.

El departamento ha sido reconocido en los últimos años por la reforma general de sus operaciones policiales, que se basa en los principios de la desescalación (o apaciguar diferencias).

Wysocki señaló que los oficiales en Camden reciben capacitación constante sobre cómo aliviar la tensión con palabras e intervenir en situaciones en las que los compañeros oficiales pueden volverse demasiado hostiles mientras realizan arrestos.

“Cuando tienes a alguien en crisis, es mejor hablar con él y calmarlo si es posible”, dijo Wysocki. “El tiempo está de nuestro lado para desacelerar las cosas. Es realmente importante tratar de evitar que la fuerza tenga que ser utilizada”.

El departamento también renovó su política sobre el uso de fuerza en agosto, que según Wysocki, reduciría las posibilidades de que ocurriera un incidente como la muerte de Floyd en Camden.

“No está permitido usar llaves de estrangulamiento”, dijo Wysocki sobre la política de su departamento. “Los oficiales que estaban allí, en Minnesota, tenían el deber de intervenir”.

Los participantes de la marcha se deleitaron con la demostración de unidad.

“Fue un enfoque de colaboración”, dijo el ministro Wasim Muhammed, 53, de Camden. “La comunidad no debería conocerte por un arresto. Nos conocemos y tenemos conversaciones. (...) Nosotros como comunidad decidimos unirnos”.

En medio del positivismo en Camden, muchos vieron cómo se desarrollaba la violencia al otro lado del río en Filadelfia, donde se incendiaron coches de la policía, rompieron las vitrinas de negocios y las fuerzas del orden público impusieron un toque de queda. Algunos tuvieron consejos para la fuerza policial de la ciudad vecina.

“Filadelfia no tiene una historia bonita (...) volviendo a los días de Rizzo”, dijo Muhammed, refiriéndose al excomisionado de la policía, Frank Rizzo. “Comiencen a compenetrarse más con la comunidad”.