Es uno de esos cuentos viejos de Filadelfia, tan antiguo como Benjamin Franklin, pero con un toque de coronavirus.

Diego Vivas llegó a Filadelfia hace 20 años. Iba de puerta en puerta repartiendo folletos publicitarios de pizzerías para ganarse la vida.

En 2012, pidió $80,000 dólares prestados para invertir en equipos de impresión con tal de hacer los volantes él mismo. Vivas dijo que una de sus compañías, D.A.S. Inc. en Juniata Park, estaba imprimiendo folletos “para la mayoría de las pizzerías de Filadelfia” este invierno 2019-2020. Otra empresa de Vivas, Penta Ink Inc., diseñó los volantes. Y su aplicación bilingüe llamada BitesCourt ayuda a clientes a pedir órdenes a domicilio desde sus teléfonos inteligentes.

Pero el mes pasado, Vivas tuvo que despedir a la mayoría de sus 25 empleados por las medidas implementadas durante la pandemia del coronavirus.

Se apresuró para aprender sobre el nuevo Programa de Protección de Nóminas (PPP, en inglés) del gobierno federal: préstamos “perdonables” si el dinero se usa para pagar la nómina y el espacio del negocio en los próximos dos meses.

Vivas llamó a Tompkins VIST, el banco que lleva sus cuentas corrientes, y acumuló la documentación requerida: “toda mi información (de negocios) y cinco años de (reportes de) impuestos”. Pasaron los días, luego una semana. Le dijeron que volviera a realizar la solicitud en línea. Frustrado, “llamé a otros cuatro bancos”, pero solo prestaban a clientes con los que ya llevaban cuentas.

Finalmente, la organización sin fines de lucro Finanta, que presta servicios a comunidades empresarias como los inmigrantes latinos y que había financiado una parte del préstamo de equipo que hizo hace ocho años, aceptó su solicitud y aprobó un préstamo PPP de más de $100,000 dólares. “Ahora puedo comenzar a traer de vuelta a mi gente”, dijo Vivas sobre sus empleados.

Diego Vivas (delantero izquierdo) con empleados de sus empresas.
Diego Vivas
Diego Vivas (delantero izquierdo) con empleados de sus empresas.

Trabajando en comunidades donde muchos propietarios de pequeñas empresas se preocupan por la falta de atención de los banqueros, Finanta y un prestamista similar con sede en Lancaster llamado Community First Fund, han otorgado $15 millones de dólares en préstamos PPP a un total de 172 empresas desde el 6 de abril, en su mayoría latinos y afroamericanas en Filadelfia y el sureste de Pensilvania. Aprobaron el 80% de las 212 empresas que presentaron solicitudes.

Los bancos locales como Parke y Republic reportan índices de aprobación similares. Por el contrario, los bancos más grandes del país, como Bank of America, JPMorgan y Wells Fargo, reportaron que aprobaron menos del 10% de sus solicitudes de PPP en la primera ronda del programa. Esperan aumentar durante la segunda ronda, que comenzó el lunes.

Hace cuatro meses, Silvia Paulino mudó su negocio, Silvia Bakery, a un local más grande en 2530 N. Second Street, en el distrito financiero del Bloque de Oro, donde podía emplear a 12 personas para hacer dulces, bizcocho y flan Quisqueya con vainilla y queso.

“Mis trabajadores son de todas partes, como las Naciones Unidas”, me contó. Pero, después de 10 años en el negocio, las medidas relacionadas con la pandemia la obligaron a cerrar la repostería. Esto le trajo con dificultades para cumplir con los pedidos de bodegas y supermercados que permanecieron abiertos, hasta que un préstamo de Finanta por $200,000 dólares la ayudó a comenzar a pagarle nuevamente a su empleados.

Del mismo modo, las escuelas preescolares Jojo Academy, que establecieron Johaly Arias y Helfis Pérez en los vecindarios de Crescentville y Olney, enviaron a 95 jóvenes estudiantes y a 16 empleados a tiempo completo a sus hogares después que el gobernador ordenó cerrar sus puertas.

“Vi este programa de préstamos en las noticias, y llamé a mi contador”, dijo Arias, quien fue referida a Finanta, donde ella había tomado una clase de capacitación empresarial y se había preparado para un préstamo inicial de apertura comercial de $25,000 dólares el año pasado.

“Calificamos para $28,000 (dólares) en PPP”, y ahora han reanudado el pago a aquellos empleados que no estaban recibiendo beneficios de desempleo, me dijo Arias.

Estos y otros préstamos fueron un logro final para el fundador y presidente de Finanta, Luis Mora, quien planea retirarse esta primavera, 24 años después de inaugurar la organización.

Finanta se alió con otra organización sin fines de lucro, Community First Loan Fund de Lancaster, que tiene oficinas en Reading, Allentown y otras ciudades con grandes poblaciones latinas, para agrupar solicitudes de clientes que necesitan acelerar sus solicitudes de préstamos PPP a la Administración Federal de Pequeños Negocios.

Ahora, estas dos organizaciones que solían cazar a prestadores como asociados, planean fusionarse, dijo Daniel Betancourt, presidente de Community First Fund. “Podemos lograr mucho más en el mercado cuando unimos fuerzas”, dijo sobre la fusión, a 18 años de la fundación de Community First.

“Juntos somos más fuertes y más capaces”, dijo Mora, fundador de Finanta, en un comunicado. Él planea retirarse el 30 de junio de este año.

Ambos grupos han prosperado con la ayuda de instituciones más grandes, que están obligadas por la Ley Federal de Reinversión Comunitaria a ofrecer crédito en vecindarios pobres y a grupos minoritarios, con tal de que se les aprueben futuras fusiones.

Wells Fargo invirtió $3 millones de dólares con Community First en febrero. JPMorgan invirtió $14.5 millones en el año 2018, en un grupo de “instituciones financieras de desarrollo comunitario” que operan sin fines de lucro, incluidas Community First, Finanta y otras dos, cuando comenzó a abrir sucursales en el mercado de Filadelfia.

Betancourt dijo que su junta de directores no ha terminado de crecer: el fondo se está preparando para adquirir un estatus de cooperativa para que los depósitos del cliente estén asegurados.

Agregó que la comunidad empresarial había sentido un vacío cuando la Unión de Crédito Federal Borinquen, de unos 7,000 miembros, cerró en 2011 tras un caso de fraude por parte de un gerente.

Vivas, oriundo de Colombia, dijo que está contento de que las vibrantes comunidades empresariales de Filadelfia finalmente estén atrayendo el interés de los prestamistas. De hecho, el banco Tompkins VIST lo llamó el lunes, cuando comenzó la segunda ronda de aprobaciones de préstamos PPP.

“Pero, ya tengo mi aprobación”, dijo riendo.