Treinta minutos antes de que comenzara la distribución de alimentos, la multitud ya se había congregado en la esquina de las calles Nueve y Federal, alrededor del Capitolio Playground en el sur de Filadelfia.

Cientos de hombres, mujeres y niños hicieron cola manteniendo distanciamiento social, un día antes del pago de la renta. Algunos empujaban coches de bebés y otros llevaban carritos de compras. Los adultos usaban mascarillas para evitar el contagio de coronavirus y abrigos con capuchas para ocultarse, por la vergüenza de buscar comida gratis.

Dos voluntarios revisaron la dirección postal que cada ciudadano presentó en facturas de servicio público, que debían traer a la cola para comprobar que viven en el sur de Filadelfia.

Parado en medio de la calle Nueve, Ignacio Marcelo Flores dirigió a la multitud a su restaurante, Los Taquitos de Puebla III, donde recogerían una bolsa grande de plástico transparente llena de comida.

En la cola se encontraba una mujer de 35 años de Guerrero, México, que vive en la calle Dickinson. No quizo ser identificada porque dijo que estaba avergonzada de buscar comida para sus tres hijos de nueve, ocho y tres años de edad. Ella y su esposo perdieron sus trabajos hace tres semanas. Ella es ama de casas y su esposo es cocinero.

“Mi esposo y yo estamos agradecidos, porque estamos en casa con los niños, sin estar expuestos a este virus, pero no tenemos los ahorros suficientes como para pagar el alquiler de este mes [de mayo] y comprar alimentos”, dijo.

Esta distribución de alimentos fue un esfuerzo realizado la semana pasada, para asegurar que miembros de la comunidad latina de South Philly no tuvieran que tomar una decisión difícil al final del mes de abril: ¿pagar el alquiler o comprar comida?

Siete restaurantes latinos del sur de Filadelfia, junto con residentes del vecindario y otros dos negocios, coordinaron la distribución de 350 bolsas de comida. Los paquetes de alimentos, comúnmente llamados despensas por las comunidades mexicanas y centroamericanas, incluían alimentos que favorecen los hábitos de comida y las prácticas de cocina que usan estas familias latinas en sus casas.

Las despensas estaban llenas de arroz, frijoles, leche, huevos, tortillas de harina, picantes y sopas. El objetivo era proporcionar suficiente comida para alimentar a una familia numerosa durante dos semanas.

El esfuerzo comunitario, el día antes que se cumpliera el pago del alquiler del 1 de mayo, tuvo lugar cuando cientos de personas en los Estados Unidos experimentaron largas colas en los bancos de alimentos de todo el país, como resultado del impacto económico de la pandemia.

La distribución de despensas en South Philly comenzó después que los propietarios del restaurante Tamalex decidieran cerrar el negocio familiar, hasta que la economía mejore. Tamalex preparó 150 paquetes de alimentos con productos de su despensa, para que residentes locales los recogieran el 23 de abril en su establecimiento en las calles Federal y Siete. La necesidad era grande, pues los propietarios de Tamalex se quedaron cortos por casi 200 familias.

Esta experiencia impulsó a la familia negociante, a los periodistas comunitarios y a voluntarios locales a organizar un esfuerzo mayor de distribución de alimentos, con tal de satisfacer las necesidades de los ciudadanos cuando se veían en la necesidad de pagar las facturas. Esperan poder continuar con este esfuerzo.

“Fue devastador ver que nuestra comunidad tenía tanta necesidad [de alimentos]. Había que hacer algo y lo hicimos con todos nuestros corazones”, dijo David Piña, uno de los dueños de Tamalex sobre la distribución del 23 de abril.

Al día siguiente, se formó el colectivo más grande. En Los Taquitos de Puebla III se distribuyeron 322 despensas en unos 30 minutos a familias principalmente de orígenes mexicano, hondureño, salvadoreño y nicaragüense.

Édgar Ramírez, periodista comunitario y fundador de Philatinos Radio, sirvió de enlace entre las personas necesitadas y los organizadores. Dijo que algunos residentes, miembros de la comunidad, dijeron que no sabían cómo preparar los artículos proporcionados en las cajas de comida, que se ofrecen en los sitios de distribución de alimentos más grandes de la ciudad.

“Nuestra comunidad ya se siente privada de sus derechos con todos estos estímulos y préstamos que no fueron construidos para nosotros”, dijo Ramírez.

“Esto, cuando vemos a nuestra propia comunidad tener tanta dificultad para preparar productos enlatados cuando sabemos lo que es práctico para ellos, no es un acto de solidaridad, es nuestra responsabilidad”.

Ramírez dijo que las autoridades de Filadelfia deben reconocer que el trabajo de base que se necesita en estas comunidades latinas no siempre lo realizan las organizaciones sin fines de lucro oficialmente establecidas o los consulados para cada país con presencia en Filadelfia.

Hoy 2 pm Despensas para Latinos por favor traiga un comprobante de domicilio es uno por casa así podremos ayudar a más...

Posted by Edgar Ramirez on Thursday, April 30, 2020

Heather Keafer, jefa de comunicaciones y estrategias de la Oficina de Niños y Familias de la ciudad, dijo que durante la pandemia, se han distribuido 32,000 cajas de alimentos cada semana en los 40 bancos de alimentos respaldados por la ciudad, llenos de comida nutritivas: productos duraderos y procesados los lunes y frutas y verduras los jueves.

“A través de este esfuerzo, estamos proporcionando alimentos a todas las comunidades. También estamos agradecidos con todos los que han contribuido a donar su tiempo y energía para ayudar en este momento. La necesidad es grande y es cierto que trabajando juntos podemos hacer más para ayudar a nuestros vecinos necesitados", dijo la portavoz en un comunicado vía correo electrónico.

En el sur de Filadelfia, los propietarios de negocios y voluntarios ya comenzaron otra campaña para una segunda distribución de despensas. La fecha estará determinada por la necesidad de la gente y la cantidad de voluntarios y donaciones.

“Es muy satisfactorio para todos nosotros servir a nuestra gente cuando más nos necesitan”, dijo Piña.